HOY ES EL DÍA
Hoy es el día de perdonar
y amar.
No hay nada más bello que
el perdón y, aún así, no hay nada que parece más difícil. Significa reconciliar
y sanar para seguir adelante, hacia nuevas posibilidades, hacia una nueva vida.
Solo con esta capacidad de
perdonar es que puedo amar incondicionalmente. De lo contrario, mi amor es
limitado y restringido a unas pocas personas. Al perdonar, no sólo sano a mí
mismo, sino ayudo el otro a sanarse, pues un error siempre lastima a ambos los
lados. Debo parar hoy y ensayar el perdón y el amor —de esta manera, los otros también me podrán perdonar y amar
incondicionalmente.
La verdadera
espiritualidad consiste en eliminar el ego y permitir que las virtudes lo
remplacen.
Todos tenemos un ego que
fue cuidadosamente creado a lo largo de los años. Es lo que nos permite vivir y
convivir con los demás; son nuestras especialidades y talentos; es el brillo de nuestra personalidad.
Sin embargo, ¡cuántos
problemas no nos ha causado! Pues, cuando un ego se encuentra con otro, hay
conflicto. Eso porque mis especialidades son diferente de las del otro y mi personalidad brilla en otra sintonía. Así
que, al trabajar sobre el ego, al permitir que este sea compuesto de virtudes y
valores humanos, que sean comunes a todos,
estoy abriendo una puerta ancha para que cualquier persona pueda venir dentro
de mí, sin miedo, disfrutando del cariño y amor que le pueda dar.
El amor y el respeto sólo
pueden ser recibidos cuando se da.
Es una ley humana que se
ama solamente a los que aman y se respeta solamente a los que respetan. No el
amor físico y carnal, sino el amor eterno que todos tenemos unos por los otros,
un amor que vemos a veces en la solidaridad altruista de una persona o en la sonrisa inocente.
Al buscar por amor y
respeto, nosotros irónicamente los perdimos, pues nos volvimos mendigos, en vez
de reyes de nosotros mismos. Al dar amor y respeto, sin esperar un retorno, sin
buscar reconocimiento, voy a ver que, poco a poco, los otros me sonreirán más y estarán siempre dispuestos a
ayudarme en lo que sea.

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