EXPERIENCIA
La experiencia es la base
fundamental de la autoridad. Una persona solo puede decidir sobre algo cuando
ha tenido la plena experiencia de ello.
Sin embargo, experiencia
no necesariamente es el fracaso. La experiencia verdadera es lo bueno que se
toma de cada situación, de cada momento. Aunque se haya fracasado, la
experiencia verdadera es la lección positiva que de ahí se aprende, no lo malo que se vivió.
Al desarrollar la
experiencia, naturalmente el individuo desarrolla otras cualidades como la
madurez, levedad, respeto y amor incondicional.
Deja que tu corazón
entienda los problemas de los demás y dales el amor y poder necesarios para
superarlos.
Al oír a los demás
narrando sus problemas, hay mucha solidaridad. Sin embargo, a veces esta
solidaridad se manifiesta en la forma de compartir los problemas, no de otorgar una solución.
La verdadera compasión es
darles a los otros lo que necesitan para superar obstáculos por los cuales
estén pasando. Eso exige del individuo una sensibilidad especial con relación a los otros y una capacidad de
mantener una sonrisa; y, con los pensamientos, donar amor y poder a la persona
de forma que ella se vuelva fuerte y logre
romper las ataduras que hoy la impiden de progresar.
Al mirar el balance de tu
gestión, no olvidas de ver también tu gestión interior.
Damos mucho valor a los
balances. Ya sean financieros o un proyecto que se esté llevando a cabo, te
muestra en qué punto vas, que falta para obtener la meta necesaria y que
recursos necesitas para esto.
Lo mismo debes hacer
contigo mismo. Así que, siéntate contigo mismo a ver cómo va la gestión de tu
ser. ¿Tus metas ya fueron cumplidas? ¿Lo que produces (pensamientos, palabras y acciones) es de calidad? ¿Qué
recursos (virtudes, amor, poder, etc.) necesitas para cumplir con tu sueño?

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