AMOR
Hoy me siento como un
ángel.
Siento que la vida es
ligera y suave. Que mies pies no tocan el suelo y que la sonrisa en mi cara es
natural.
Hoy, percibo el mundo con
amor y respeto. Tengo misericordia por todos, sin distinguir hombres de
mujeres, niños de adultos, jóvenes de viejos, negros de blancos. Simplemente quiero a todos que me cruzan en el
camino y permito que las alas de mi espiritualidad los toquen. Suavemente. De
forma que una sonrisa aparezca en sus rostros,
igual que en el mío.
AMOR
Una de las más pequeñas
palabras en todos los idiomas; aún así una de las más habladas.
El amor, hay que
entenderlo: no es verdadero cuando está condicionado, o cuando viene mezclado
con el apego, o el odio, su opuesto natural. El amor es una fuerza transformadora, que a todo perdona y permite que el pasado
se vuelva pasado, abriendo campo al futuro.
No es el amor por los
cuerpos, pues un ser lleno de amor puede —y debe, tal es la grandeza de esta
energía— amar a muchos a la vez, aunque sus cuerpos no los vea. Es el amor de un hermano por otro hermano, de un alma
por otra alma, de un alma por Dios. Es la vida que sale en forma de un suave
poder sanador y regresa dando satisfacción al
ser.
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