Armonizar nuestras
personalidades es el desafío más grande que enfrentamos.
Tres cualidades que nos
permiten resaltar lo mejor en este desafío son el amor, la misericordia y el perdón.
Primero, y más importante, hacia uno mismo.
Sea misericordioso y
perdone su propio yo y, con amor, olvide las cosas del pasado y avance.
Esta es la forma de ayudar
verdaderamente a los demás.
El paisaje más hermoso del
mundo no podrás llevarlo contigo.
Pero, sí puedes hacer
parte del paisaje más hermoso del mundo. Simplemente cambia tu visión y tu
forma de ver las cosas. Cuando pises la tierra, siente cuán grande eres y
cuanto respeto debes tener por esta tierra.
Mira a los demás como una
verdadera maravilla y ama a todos como seres humanos que somos. Entiende a los
que te gritan y devuelve la alabanza a los que te alaban. Y, principalmente, sé
feliz; entonces te habrás vuelto un paisaje humano que todos querrán admirar.
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